martes, 28 de abril de 2015

El rapto del cisne. Elizabeth Kostova

Un reconocido pintor, en medio de un ataque de locura, intenta atacar con un cuchillo el famoso cuadro de Gilbert Thomas conocido como Leda, basado en un personaje mitológico, donde la mujer es atacada por un cisne que es en realidad el dios Zeus... Luego de ello, Robert Oliver decide voluntariamente ser internado en una clínica psiquiatrica, pero su primer doctor, al verse imposibilitado de ayudarlo, lo deriva con su colega, Andrew Marlow, quien además de psiquiatra, también pinta, y por ese motivo su colega considera que podrá aproximarse más al habilidoso y trastornado artista. Pero Robert persevera en su silencio, así que Marlow resuelve hurgar en su pasado de manera poco ortodoxa, a través de las mujeres de su paciente, quien, dicho sea de paso, pinta en forma casi obsesiva  a una mujer, que según parece, parece conocer demasiado bien. ¿Quien es ella? Esa pregunta es el hilo conductor que guía a Marlow a investigar el pasado de Robert casi a sus espaldas.
Mientras conoce a estas mujeres, el propio psiquiatra parece enamorarse de ellas e involucrarse con el misterio más allá de los límites profesionales... Otra pista al misterio, son las cartas que Robert cuida y relee como si fueran la biblia, son cartas antiguas en francés de personas que llevan mucho tiempo muertas. En las cartas se describe el día a día de pintores que fueron contemporáneos a Monet, Cassat, Sisley y otros impresionistas. El estilo mismo de Robert parece querer revivir esta época de las artes plásticas, en especial a través de la recurrente protagonista de sus cuadros y bocetos.
Leer este libro fue como vivir el proceso de un cuadro a medida que va surgiendo sobre el lienzo. La descripción de los colores y las sensaciones hizo que de pronto, después de tantos años, en lo personal, me dieran ganas de agarrar el pincel otra vez, y sí, estoy pintando de nuevo. Por supuesto, que no tengo la maestría ni el conocimiento de todos los grandes pintores que este libro va mencionando, pero fue, sin lugar a dudas inspirador.
Es el segundo libro que leo de esta escritora, y no sé si es por su temática, porque en el otro hablaba del personaje histórico que inspiró la figura de Drácula, es decir, Vlad el Empalador, pero este libro me gustó mucho más, me llegó de manera más profunda, y como dije, me inspiró a volver a pintar, a revivir lienzos que tenía olvidados en un rincón.
Es un libro apasionante y lo recomiendo a quien guste de todo lo que está relacionado con el arte, o a las historias de amor envueltas en el bucólico ambiente de un jardín francés.
Acabo de leer en una publicación donde dice que el cuadro de Leda en realidad no existe, aunque si su autor, es decir Gilbert Thomas. Por igual, Vignot y Beatrice Cerval - a quienes conocerán en esta novela a través de su correspondencia - tampoco estoy del todo segura si son personajes inventados o existieron realmente en la época de Monet y los demás grandes impresionistas, pero debo decir que en la novela están descritos de manera tan bien documentada que da la impresión de que fueron personas de carne y hueso, al igual que Robert Oliver. La curiosidad me ha llevado a darme una vuelta por google. pero no encontré casi nada, además de referencias de este libro fantástico. Léanlo.

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